Soneto del fuego


Cuando sube la marea
y el horizonte se acuesta
surgen dudas sin respuesta;
enciendo la chimenea.

La dicción que el fuego humea
me ilumina y me contesta,
su armonía queda expuesta
y su voz me canturrea:

“¿Quíen prevendrá tu caída?
La noche todo subvierte,
te da la fruta prohibida.

La sabia edad te despierte;
misterios hay de la vida
que sólo aclara la muerte."


Samuel Álvarez Conejos
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