1 de junio de 2020

Sonrisa trocada


El fin nos encontró a mitad del camino.
¿Adónde irán a parar tantos besos pendientes?
¿En qué bar moriré, junto a cada poema que quedó por escribir?
Algún día seremos dos desconocidos
y todas las promesas habrán caducado.
Dime que estoy equivocado;
que alguien nos convenza de este error.
Nadie debería sentirse abandonado,
y, adentro, puede llegar a ser tan real el dolor.

¿Cómo se deshacen los nudos del estómago?
¿Quién recogerá todas las mariposas muertas?
Explícame en qué preciso momento comienza el declive;
en qué instante cambia la perspectiva entre lo auténtico y lo ilusorio.
¿Qué provoca la caída de la venda que cubre los ojos?
¿En qué momento se quita el clavel y se carga con espinas?
¿Cuándo se cambian los halagos por veneno, los abrazos por indiferencia,
las libertades por prisiones y las verdades por trampas?

El amanecer dará pie a un nuevo día que nos llevará a distintos finales,
y ya no volveremos a saltar al vacío, cogidos de la mano.
Ya ves, que hasta lo eterno algunas veces termina,
y ahora quizá nos ahoguemos, o quizá empecemos a respirar.
Encontraremos la verdad deteniendo las voces de alrededor
para escuchar sólo al viento y su canción.
Y de este fortuito amor, predestinado a caer como el sol cada atardecer.
esparciremos las cenizas al viento para que nunca más vuelvan a arder.


Samuel Álvarez Conejos

15 de mayo de 2020

8 de abril de 2020

Abril


Arrópame, que tengo frío. 
Besa mi alma sin pedirme permiso
y recuérdame lo que es sentir.
Abrázame al calor de las velas,
bajo esta húmeda luna de abril.
Cubre mi corazón de tierra fértil
y planta la semilla del amor.
Que en esta espontánea primavera
florezca en mí el vigor que emana vida,
así como en el cerezo brota la blanca flor.
Háblame del destino,
aquél escurridizo innombrable
que deambula cual céfiro distraído
buscando un cambio al que aferrarse
en ausencia de una decisión.
Y háblame de nuestros sueños
para que resurja la esperanza,
la misma que había en tus ojos,
donde solía perderme noches eternas,
donde el amanecer era un suspiro
y siempre era viernes entre tus piernas.


Samuel Álvarez Conejos

5 de diciembre de 2019

Paradoja



Maldices la oscura y continua rutina, 
pero no te detienes a ver el sol caer.
Crees que el pasado te predestina
por no cerrar las cicatrices del ayer.

Sueñas con besos bajo tormentas,
pero nunca has danzado con ellas.
Y mientras bajo tu techo te ausentas,
sobre éste brillan las estrellas.

Admiras la belleza en las mariposas,
así como te disgustan las orugas.
Por trabajo o por ocio, poco reposas,
mas para ver amanecer no madrugas.

Me dices cuánto te gustan las flores,
pero las arrancas de sus ramas.
Que no te extrañen, cariño, los temblores
cuando me susurras que me amas.


Samuel Álvarez Conejos

26 de octubre de 2019

It all ends, except tonight


Always waiting for the perfect moment.
Does it really matter?
Sometimes you realize the end is so close,
and there's no going back.
You can never guess when is too late,
to find love, to find yourself.
Well I never!
We find it so hard to let go,
well we should.
I wish I could find the right words,
but I'm as defenseless as a child.
Even so, I'm not the child from your memory.
Don't even ask me
why do I end up thinking with my head
instead of my heart.
Oh but I wasted it so many times
and fear can be so real.
Often I'm aware of what I need to do,
yet still I find more attractive the opposite.
I've been waiting too long to feel alive,
and it would feel good not to be alone tonight.
No wonder why music lead me to dance
as the full moon waits upon us.


Samuel Álvarez Conejos

26 de julio de 2019

Soy el mismo


Sigo siendo el mismo
que te llevó a descubrir lugares
donde nadie antes te llevó.
El mismo que te sorprendió,
dejándote la mirada atónita
hasta más allá de la puesta de sol.

Sigo siendo el mismo
con quien puntualmente amanecías
y de quien esperabas las buenas noches.
El mismo que te enseñó que las ganas
pueden vencer a las circunstancias;
quien te raptó para llevarte a ver el mar en coche.

Sigo siendo el mismo
que velaba tus sueños
y ahuyentaba tus pesadillas.
El mismo que haría lo imposible
por un abrazo tuyo,
de esos donde me pasaría la vida.

Sigo siendo el mismo
que te dedica poemas
y alguna que otra canción.
El mismo al que le cuesta decir adiós,
y que sigue cometiendo errores
por pensar con el corazón. 

Soy quien se pregunta, cariño,
si volveré a ver ilusión en tus ojos,
si volveré a ver contigo el mar.
Soy quien espera alguna señal
que reviva la esperanza,
y volver a hacer de nuestra rutina algo especial.


Samuel Álvarez Conejos

4 de julio de 2019

Sueños dormidos



¿No te da miedo esta rutina?
Nos rodean muros llenos de puertas
que nunca nos atrevemos a cruzar.
Y el camino que pisas
es lo único que tienes;
lo único que tendrás.

¿No te desgastan las expectativas?
Las calles se llenan de verano
mientras esperamos por una señal.
Y cada instante que pierdes
es lo único que tienes;
lo único que recordarás.

¿No te satura tanta imagen?
Trampas consumiendo la inocencia,
pero nadie quiere dejar de mirar.
Y el ruido al que te acostumbras
es lo único que tienes;
lo único que conocerás.

¿No te agota esta distancia?
Los kilómetros parecen leguas
cuando los besos se pierden en el mar.
Y el horizonte en el que habitas
es lo único que tienes;
lo único que te arropará.

¿No te cansa vivir dormido?
Mirar a través de la ventana
contemplando la vida pasar.
Y ese sueño que duerme
es lo único que tienes;
lo único que te despertará.


Samuel Álvarez Conejos
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...