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6 de junio de 2025

Fue, es, será


Nuestro amor no fue un huracán,
ni siquiera fuego que escribe,
no fue agua en nuestras mejillas,
ni esa isla de tierra virgen.

Nuestro amor no tuvo comienzo,
Aunque auguraba su final:
el tiempo que dura este verso,
lo que tardas a mi portal.

Nuestro amor nunca fue perfecto
y tampoco aparece en libros,
se construyó desde las ruinas
y se alzó como un castillo.

Nuestro amor fue de chimenea,
caldo de pollo y fideuá.
Fue silencio, también escape,
fue una barca sobre el mar. 

Nuestro amor fue puro, fue cómplice,
fue un almendro en primavera,
piedra que construye ciudades,
sombras sobre calles inglesas.

Nuestro amor: una paradoja.
Fue, es, será.
El puzzle de un atardecer
que no sabemos terminar.

  
Samuel Álvarez Conejos 

27 de julio de 2024

Explosión de sentimiento


Escribo versos arrancados
de mi coraza, de mi tinta,
con esta mano que tu inspiras,
y este vicio es su perdición.
Mi cuerpo está deshabitado
y mi mente se debilita,
no esperes a que te lo pida,
tu caricia es mi salvación.

He atravesado verdes prados
y tormentas con voz de trueno,
he aprendido que con denuedo
cualquiera puede ver el sol.
Y aquí me encuentro, sin embargo,
pensando en que aún no te tengo,
ya no hay lágrimas, ya no hay miedo,
nunca es tarde para el perdón.

Tú ya no miras hacia abajo,
y no puedo mirar arriba,
prometiste que volverías
y todo tiene otro color.
Y ahora me siento cansado,
es tarde, estoy a la deriva,
tarde para cambiar de vida,
para escribir una canción.

Llevo tanto tiempo buscando
momentos y versos perfectos,
pero si tú no estás en ellos,
la verdad, no tienen valor.
Hazme memoria del pasado,
quiero abrir mi mente a mil ecos
que lleven tu nombre en su seno,
toda tu esencia hecha expresión.

Pasé mucho tiempo intentando
encontrar alguna salida,
la respuesta a tu gran enigma,
dar sentido a esta confusión.
Y por el camino he encontrado 
innumerables melodías
con dos únicas compañías,
que son mi piano y mi aflicción.

¿Regresarás ante el llamado?
¿Adónde has ido? No te veo,
sombras cobijan mi sendero
desde que la luz se apagó.
Sin ti me siento abandonado,
como un niño sin su maestro.
¿Adónde iré sin tu consejo?
Una ley para el corazón.

¿Qué me hace falta? ¿Qué he olvidado?
Antes el río hacia el mar fluía.
En tu mesa, donde comía,
ya no hay espacio para dos.
¿Dónde he llegado? ¿Qué he alcanzado?
Si soy una utopía extinguida
sé tú el sueño que me reviva
y así viviré de tu amor.

Llevo tanto tiempo esperando
por una señal, un recuerdo,
que no he sido capaz de verlo,
que el destino está en nuestra voz.
Hay demasiado acumulado
bajo mi coraza de hielo,
que tanto, tanto sentimiento
necesitaba una explosión.

  
Samuel Álvarez Conejos 

7 de diciembre de 2021

La cierta incerteza

 

 
 
La esperanza es, dicen, lo último que duerme.
Y razón nos les quito, que así ha sucedido,
pues ni eso queda ya, cariño, tras perderme
en esos ojos llenos de otoño y de olvido.

Quedaré resignado, ceñido en mis temblores,
mientras llega el invierno a estas manos frías.
Sin tu voz, sin tu verbo, tu néctar de mil flores,
morirán destempladas, rugosas y vacías.
 
Al perder la costumbre de armarme de tu risa,
de enredarse mis dedos, rizados en tu pelo,
o advertir tu mirada quitando mi camisa,
sumiré envejecido en noches de desvelo.
 
Huiré de la amnesia que intenta hacerme cuerdo
a esperar, sin promesas, del hado algún guiño.
Y amará engurruñada mi alma tu recuerdo
con la fe inocente y terca de un niño.


Samuel Álvarez Conejos

21 de mayo de 2021

Desmemoria

 
Tristes versos cargados de añoranza,
traslúcido rocío de viñedos,
se deslizan con brío por mis dedos
en busca de un ápice de esperanza.

Mi rostro ya no es aquel lampiño
de quien soñaba absorto con la luna.
La ilusión se convirtió en laguna;
nació un hombre, mas murió un niño.

Los recuerdos devienen en olvido
y la esperanza es un alba lejano,
el marrón que antes era verano
a ojos del que olvida lo vivido.

Quizás haya crecido demasiado
y derribar molinos ya no sea
afán de quien perdió a Dulcinea
en el andar del camino cansado.

Volver, quién pudiese volver a verte
y soplar mariposas en tu palma.
Tu voz era manantial a mi alma,
nuestro amor, mayor que la misma muerte.

Volver, a los tiempos de lo posible,
donde la soledad no daba miedo
porque sin sorteos y con denuedo
echaste en mí tu ancla irreversible.
 
 
Samuel Álvarez Conejos 


19 de noviembre de 2020

Estaciones



Nos conocimos
viendo el mar y la luna
tras el verano
 
Cuando marchaste
me quedé como al árbol
deja el otoño.
 
No regresaste,
igual que el sol escapa
al frío invierno.
 
Hay esperanza,
nacerá un nuevo brote
en primavera.


Samuel Álvarez Conejos

8 de abril de 2020

Abril


Arrópame, que tengo frío. 
Besa mi alma sin pedirme permiso
y recuérdame lo que es sentir.
Abrázame al calor de las velas,
bajo esta húmeda luna de abril.
Cubre mi corazón de tierra fértil
y planta la semilla del amor.
Que en esta espontánea primavera
florezca en mí el vigor que emana vida,
así como en el cerezo brota la blanca flor.
Háblame del destino,
aquél escurridizo innombrable
que deambula cual céfiro distraído
buscando un cambio al que aferrarse
en ausencia de una decisión.
Y háblame de nuestros sueños
para que resurja la esperanza,
la misma que había en tus ojos,
donde solía perderme noches eternas,
donde el amanecer era un suspiro
y siempre era viernes entre tus piernas.


Samuel Álvarez Conejos

26 de julio de 2019

Soy el mismo


Sigo siendo el mismo
que te llevó a descubrir lugares
donde nadie antes te llevó.
El mismo que te sorprendió,
dejándote la mirada atónita
hasta más allá de la puesta de sol.

Sigo siendo el mismo
con quien puntualmente amanecías
y de quien esperabas las buenas noches.
El mismo que te enseñó que las ganas
pueden vencer a las circunstancias;
quien te raptó para llevarte a ver el mar en coche.

Sigo siendo el mismo
que velaba tus sueños
y ahuyentaba tus pesadillas.
El mismo que haría lo imposible
por un abrazo tuyo,
de esos donde me pasaría la vida.

Sigo siendo el mismo
que te dedica poemas
y alguna que otra canción.
El mismo al que le cuesta decir adiós,
y que sigue cometiendo errores
por pensar con el corazón. 

Soy quien se pregunta, cariño,
si volveré a ver ilusión en tus ojos,
si volveré a ver contigo el mar.
Soy quien espera alguna señal
que reviva la esperanza,
y volver a hacer de nuestra rutina algo especial.


Samuel Álvarez Conejos

26 de febrero de 2019

Cada final de febrero


No puedo evitar pensarte,
y no me pidas explicaciones
porque no las tengo.
¿Por qué nos gustará tanto el dolor?
Cada día más y más
me consume la imagen de tu recuerdo.
Me presiono para dejarlo ir,
Me esfuerzo en entender,
pero no entiendo.
Quizá sea este frío febrero,
quizá sean mis sábanas color vino
que me recuerdan mi mejor borrachera,
contigo.
La vida sin ti es una oscura rutina.
¿Cómo iba yo a saberlo?
Me rompe sabernos llorando
sin poder regalarnos un abrazo.
Pero ya hemos pasado por esto,
y nos hemos dedicado a construir muros.
¿Cómo se supone que debería sentirme sin ti?
Dime que está bien sentir.
Nadie debería tener que caminar solo.
¿Cómo corregir un cúmulo de errores en el tiempo,
cometidos por creer estar haciendo lo que debes?
Nunca me dijiste que el precio del olvido,
y de toda aquella esperanza malgastada,
sería convertirnos en desconocidos.



Samuel Álvarez Conejos

1 de febrero de 2019

Despedida disconforme


¿Volverán esos días en que, sin saberlo, lo teníamos todo?
Sospecho que hay historias irreversibles.
Que las circunstancias cambian
del mismo modo que cambiamos nosotros.
Nos miramos al espejo
pretendiendo ser los mismos de ayer,
sin asimilar en lo que nos hemos convertido.
Y aunque nuestras lágrimas se han secado,
todavía hay canciones que me transportan a momentos
donde sólo existíamos tú y yo.
Y sólo por un momento lo quiero cambiar todo.

¿Quién se detendrá ahora a escuchar mi pasado
cuando todo lo que queda son ruinas?
Tú me enseñaste a no tener miedo,
y aquí estoy,
tan indomable como las olas del mar,
y aun anhelando a veces
que vuelva un ápice de nuestra historia.
Buscando tus caricias en fantasmas
que jamás conocerán como tú
los misterios que se esconden tras mis ojos,
e imaginando que los puntos finales no existen.

Intuyo que nunca más seremos los mismos.
Y que seguiremos disimulando las ganas
cada vez que se crucen nuestros caminos.
Por eso he de irme.
Por eso me voy.
Como si la distancia pudiese separar
nuestros corazones.


Samuel Álvarez Conejos

20 de mayo de 2018

26 de octubre de 2017

Interludio - I


Claro que pienso en ti, y por supuesto que me importas;
que cambiaría algunos procesos,
que evitaría algunos caminos y algunas decisiones,
esas que se toman por estar entre la espada y la pared,
con la mente fría y el corazón temblando.
¿Puedes sentir la presión? Apenas puedo soportarla.
Haber llegado hasta aquí y seguir estando solos,
tan abandonados como nos encontramos
y con la misma putrefacción interna.
¿Crees que no sé llorar? Pero prefiero mostrarte mi sonrisa.
Claro que volvería a comenzar,
y por supuesto que querría volver,
volver para sentir lo que se siente esa primera vez.
Contigo.


Samuel Álvarez Conejos

3 de abril de 2017

Resquicio de amor extraviado



¿Recuerdas cuando éramos libres?
Solíamos dejarnos atropellar por el viento y reírnos de las mareas,
construir fortalezas de arena, agua y esperanza,
respirar la brisa marina y mezclar su olor con el tuyo,
refugiar tu desnudez en mi abrazo,
combinar nuestras sonrisas para crear una eternidad.

¿Recuerdas cuando no conocíamos el miedo a correr riesgos?
La única preocupación entonces era dormir, soñar y amanecer juntos,
pringarte la boca de yogur con sabor a cereza,
perder de vista el reloj, el móvil y las costumbres,
viajar vendados los ojos a destinos insospechados,
escuchar sin suponer, compartir sin refutar, amar sin calcular.

Ahora sólo quedan los reproches de dos voluntades no satisfechas.
Los mejores amores son los que no se buscan,
y los peores desamores también.
Pero no me culpes por volver a pensar en que seas mi rutina,
por querer rescatar el sabor frutado de nuestro vino,
y pretender que sientas, una vez más, mi tinta en tu piel.



Samuel Álvarez Conejos

4 de noviembre de 2016

Qué será de mí, sin ser de ti


Aún a veces me pregunto,
cuando veo caer el sol,
qué fue de ti y de aquel otoño
en que las olas, a su son,
nos movían a contrapunto,
al compás del mar, y tu edredón.

¿Cuándo una flor desarraigada
deja de exhalarnos su olor?
¿Cuándo deja de tener vida?
¿Cuándo da su último adiós?
¿Cómo entender que en su mirada
solo queda el recuerdo de amor?

Dime así, en cuántos fragmentos
puede partirse un corazón,
y qué residuo es el que queda
después de conocer tu voz;
pues al escuchar «amor», tiemblo,
no sé si es miedo, o emoción.


Samuel Álvarez Conejos

10 de marzo de 2014

Cuando es tiempo de volver


Cómo volver al lugar
donde estuve enamorado,
donde he sido traicionado
y nadie me espera ya.

Cómo hallar en alguien más
el refugio de tu abrazo,
el amor que en tu regazo
exilió mi soledad.

Ven, si acaso has de venir,
y encárame con la vida,
la que hoy ya doy por perdida
al no estar tú por aquí.

Ven, si acaso has de venir,
y apretújame enseguida,
que el amor nunca se olvida
y siempre me lleva a ti.


Samuel Álvarez Conejos

6 de enero de 2014

Llovía, llueve, lloverá


Pasan ya una o dos eternidades
desde que vi tus ojos sonreírme,
desde aquel beso que nos hizo libres
bajo lluvias de irreversibles mares.

Creí entender la voz de tu silencio 
susurrando amor a mis titubeos,
mezclé la realidad con mis deseos
y todavía no lo diferencio.

Siento la lluvia rociar nuestro abrazo
como el día que juramos querernos,
mas para ti llueve sobre mojado.

Me perforan gotas como recuerdos
mientras me pregunto con qué alegato
decidiste hacer mortal a lo eterno.


Samuel Álvarez Conejos

26 de octubre de 2013

Amores olvidados


Dicen que los amores nunca se olvidan,
y que van ocupando espacio en tu corazón hasta que éste, saturado, decide no aceptar ninguno más.
Quizá sea por eso que cuanto más crecemos más cuesta dar un lugar especial a alguien,
y, quizá, por eso, nadie quiere crecer.

¿Cuál es el cupo de cada uno?
¿Dónde está el límite de amar?
La gente mayor nos enseña a nunca resignarnos a amar,
y sin embargo cuántos de ellos ya se resignaron tiempo atrás...

Dicen que cada uno ha de encontrar a su mitad,
¿y si a la mía ya la llenaron otros?
¿y si, lleno su corazón de amores olvidados, no tiene hueco para mí?

Sé que no es lo más sensato, pero hoy volví al lugar donde nos conocimos.
El mar estaba como a ti te gusta: intranquilo, feroz, violento...
Te encantaba romper las olas con tu pecho, o deslizarte en ellas a la orilla.
Mientras, yo observaba...
Hoy la arena no ocupó mi toalla, y no había nadie alrededor que nos vigile.
El cielo, despejado, se movía lentamente al compás de la suave brisa que rozaba mi cuerpo desnudo; tú ya no estás para hacerlo...
Hoy la playa olía a ti,
y las libélulas de tantos colores me rodeaban buscando tu presencia, pero no la encontraron,
ni el agua invadió indiscreta tu toalla,
al igual que no encontraré yo hueco en tu corazón, lleno de amores olvidados.


Samuel Álvarez Conejos

18 de octubre de 2013

Todo evoca tu recuerdo


Maldito el día en el que yo,
ingenuo, decidí avanzar,
seguir mi camino sin verte,
obviar que sigues en mi mente
y aceptar nuestra realidad.

Malditas canciones de amor
que se empeñan en acercar
a mi memoria tu recuerdo,
invalidando todo el tiempo
que juré tratar de olvidar.

Malditas botellas de ron,
llenas de ausencia de paz
que, acabadas e inservibles,
cambian su sabor apacible
por evocarte una vez más.

Y maldito yo, y mi amor,
ese amor que no cesará
aunque desgarre lentamente
mi esencia, e, indiferente,
en silencio te habré de amar.


Samuel Álvarez Conejos

30 de septiembre de 2013

No dejes de buscarme


Te escapas, te escurres, "Que no salga herido..."
Tú y tu intención de guardar mis sentimientos,
sin saber que ellos sólo están a salvo contigo,
contigo acariciándolos y haciéndolos nuestros.

Me arrastro, me enfado; tú sabes que es tarde,
tarde para imaginar que no hubo nada,
tarde para tratar de olvidar lo inolvidable,
pero pronto para verte o pensar en mañana.

¿Hasta cuándo habré de esperar en mi cuarto,
intoxicado por el humo que expiran
las velas que enciendo nombrándote a cada rato,
por este amor venenoso que extingue mi vida?

Mírame y busca de nuevo
una razón sin fundamento,
una excusa para vernos,
el pretexto para un beso.

Puede que ya no recuerdes
el roce de nuestros vientres,
y ya se nos va septiembre
mientras sigo sin tenerte.


Samuel Álvarez Conejos

8 de septiembre de 2013

Has de saber


Has de saber que en mi memoria
reside el sabor de tu beso,
la firma que tu labio ha impreso
en los confines de mi historia.
No sé si es pronto, o ya es tarde,
para perderme en tus abrazos,
para recoger los pedazos
del amor que en mí aún arde.

Si piensas en mí todavía
rescataré del Hades mi alma,
regresará otra vez la calma
a esta constante noche fría;
y si un haz -desde tu mirada-
brilla sobre mi incertidumbre,
haré de tu amor mi costumbre
y de mi pecho haré tu almohada.

Has de saber que hoy volvería
a imaginar nuestro futuro,
juntar mi cuerpo con el tuyo,
soñar contigo esta utopía;
que volveremos a encontrarnos
solos, y en este mundo incierto,
que la esperanza aún no ha muerto
y vivirá, mientras queramos.


Samuel Álvarez Conejos

26 de agosto de 2013

Lo sabes


Sabes que estoy muriendo, ¿verdad?
por tu abrazo, pero no te importa;
sabes que me oprime esta oquedad
y que suelo comer de tus sobras.
Sabes que se consume mi piel
y que se está secando mi boca;
día y noche juegas tu papel
y yo pienso en ti, como un idiota.

Sabes que aún nadan en el mar
las olas que guardan nuestros besos,
y aun sabiendo que no se ahogarán
prefieres mantenerlo en secreto.
Que te echo en falta, lo sabes bien,
tu indiferencia es mi desconsuelo.
Por saber, sabes que mentiré
cuando preguntes por estos versos.

Quizá sea mi error desear lo que no está a mi alcance,
Quizá sea el tuyo al no apreciar lo que tienes delante...


Samuel Álvarez Conejos
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