5 de enero de 2007

Volver contigo


No quiero que sentirte
sea tan sólo un recuerdo,
deseo que nuestras vidas
puedan hallarse de nuevo.
Quiero sentir tus abrazos
lejos de la distancia y el tiempo,
quiero sentir tu pasión
apartando de mí todo miedo.

Ansioso está mi corazón
por encontrar el tuyo una vez más,
pues si fundimos nuevamente este amor
ya nada lo podrá distanciar.

Con estos versos quiero guiarte
a olvidar lo que el tiempo robó,
vuelve a soñar junto a mis brazos
bajo el calor de una misma pasión.
No sé cómo más explicarte
que siempre estuviste en mi corazón,
déjame morar a tu lado,
refundamos de nuevo este amor.


Samuel Álvarez Conejos

23 de febrero de 2006

Esclavo del tiempo


Quisiera no tener que ver mi pasado
como una sombra de mi presente,
quisiera poder ver en mi futuro
el fruto bueno de lo que ahora siembre.
No quiero declarar sobre mi vida
las angustias que me envolvieron siempre,
quizás porque nunca quise aceptarlas
o porque nunca les supe hacer frente.
Siempre nos enseñaron que el tiempo
curaría todas las heridas,
mas aún espero impaciente
que la cura llegue a mi vida.
Los fracasos del día a día
y las metas no conseguidas,
¿para qué entonces la valentía
de lo que llegará en hora tardía?
Cuando el fuego esté consumido
y no quede agua en mi desierto
¿es entonces que veré el resultado
de años sufriendo la espera del tiempo?
No quiero que se me pase la vida
luchando por un mañana incierto,
que problemas tendré todos los días
y creo que es mejor reconocerlo,
porque está bien pensar en mañana
pero así no disfruto el momento,
prefiero morir no siendo nada
a fracasar en el intento
de querer ser algo en el mañana
y hoy hundirme en el lamento,
de intentar sanar mi alma dañada
y ser por siempre esclavo del tiempo.


Samuel Álvarez Conejos

4 de diciembre de 2005

Alguien más


Me pregunto tantas veces
por qué el dolor es tan intenso,
tan profundo, penetrante,
y se esconde tan adentro.
Sólo pretendo conocerte,
saber de ti un poquito más,
apartar tu indiferencia
y que me quieras de verdad.
Ya no sé si llorar
y dejar caer las lágrimas
o afrontar la realidad
y entender que no soy nadie,
una simple casualidad
que con el tiempo se te olvide,
un barco que al zarpar
milla a milla se disipe,
como hielo al calentar
que poco a poco se derrite,
una flor por madurar
que en tu mirada se marchite.


Samuel Álvarez Conejos

27 de octubre de 2005

50 versos a Argentina


Siendo para mí extranjera,
de otras jergas y culturas,
lugar rico y con pobreza,
de gente honrada y con firmeza,
has leído mis sentidos,
ablandaste mi dureza,
cautivaste mi interés
por saber más de tu grandeza,
hiciste que hablara de ti
en mi ignorancia y mi torpeza.

Aún no entiendo que por nada
quiera dar todo por ti,
como dio tu gente en el pasado
dejándose así a un lado
sus ventajas, privilegios,
por estar siempre a tu lado;
por su patria, su cultura,
por su forma de nacer,
porque eres tierra querida
y todos te pueden querer.

Espero poder algún día,
si el tiempo me lo permite,
andar sobre tu humilde tierra,
y poder mirar con gran deleite
la historia que llevas detrás,
como sombra de tu nombre,
años queriendo cambiar
y sin hombre que te cambie,
siglos por madurar
sin ser regada por nadie.

Nueve letras componen tu nombre
y nueve razones por visitarte:
por tu gente, por tu lengua,
por tus tangos y escritores,
por tus «evas», por tus gauchos,
por tu amor a las naciones,
por las vidas fieles a su patria
que haces que se emocionen,
y porque algo has de tener
para que de ti escriban canciones.

Un nombre como cualquier otro,
lleno detrás de sentimientos,
de pasión por pocos vista,
que tú has podido ir conociendo.
pocas tierras como la tuya,
que sea por todos tan querida,
pocas que capturen corazones,
y que el amor de la gente consiga,
cómo entonces no he de quererte,
si a ti todos te quieren, Argentina.


Samuel Álvarez Conejos
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