26 de agosto de 2013

Lo sabes


Sabes que estoy muriendo, ¿verdad?
por tu abrazo, pero no te importa;
sabes que me oprime esta oquedad
y que suelo comer de tus sobras.
Sabes que se consume mi piel
y que se está secando mi boca;
día y noche juegas tu papel
y yo pienso en ti, como un idiota.

Sabes que aún nadan en el mar
las olas que guardan nuestros besos,
y aun sabiendo que no se ahogarán
prefieres mantenerlo en secreto.
Que te echo en falta, lo sabes bien,
tu indiferencia es mi desconsuelo.
Por saber, sabes que mentiré
cuando preguntes por estos versos.

Quizá sea mi error desear lo que no está a mi alcance,
Quizá sea el tuyo al no apreciar lo que tienes delante...


Samuel Álvarez Conejos

20 de agosto de 2013

Aún no es tarde


Tú aún no lo entiendes,
pero al despertar
conmigo amaneces;
lo haces en mi mente.

Tú aún no lo has hecho,
pero yo volví
al lugar de encuentro,
el de nuestros cuerpos.

Tú aún no lo crees,
pero guardo en mí
todas esas veces
que dijimos "siempre".

Tú aún no lo sabes,
pero pienso en ti
y que nunca es tarde
si hay amor que late.


Samuel Álvarez Conejos

2 de agosto de 2013

Barruntos


"¿Y si algo sucediera?"
-susurra el aullido de tu mirada
bajo una luna llena-.
Y el amor, cual espada,
clava su filo en mi alma confiada.

Hoy noche de desvelo
tras encontrarse nuestros cuerpos juntos,
despegamos ya el vuelo;
besos y otros asuntos
se ocuparán de afirmar mis barruntos...


Samuel Álvarez Conejos

17 de julio de 2013

Una semana


Una semana, no ha hecho falta más
para conocer tu cálido cuerpo,
para perderme en las olas del mar
donde ruge nuestro amor en silencio,
donde se ciernen los rayos de un sol
testigo de nuestros ávidos besos,
que van de tu boca a mi corazón
para volver a ti en forma de versos.

Una semana, y ¿para qué más?
si ya he descubierto que, en mi pecho,
se amoldan las caricias que me das,
si me he percatado que, en tu cuello,
mis labios se saturan de embriaguez;
lo descubres para que, cual vampiro,
imprima mis colmillos en tu piel,
y ahí, ahí es donde hallan su delirio.

El tiempo es nuestro mientras lo queramos;
el horizonte, nuestro porvenir.
Atrévete a tomarme de la mano;
prometo jamás prescindir de ti.


Samuel Álvarez Conejos

27 de junio de 2013

Susurros al oído


Los años se escurren, cual reptil,
de entre las manos, y hoy soy más viejo;
mientras tanto seguimos aquí
preguntándonos si bien haremos
en no mirar atrás y seguir,
si somos -o ya no- dos extremos,
si guardamos la lluvia de abril
que nos sedujo con sus recuerdos...
Mas yo sé que ya no es para mí
el néctar divino de tus besos,
y moriré esperando por ti,
por verte refugiada en mi pecho.

No me negarás que en el ayer
fui el oasis para tu desierto,
y fuiste tú el sello, a la vez,
que firmó mi eterno juramento;
y aunque ahora no lo quieras ver,
sé que retendrás en tu recuerdo
lo que al oído te susurré
y de lo que nunca me arrepiento:
"Ssh… calla y hazme tuyo, mujer;
las palabras se las lleva el viento,
pero no los besos…" y esperé,
amor, tú ya conoces el resto...

Hay veces que persuade el temor
filtrando en nuestra piel su veneno,
poniéndonos a contrarreloj
tras tantas sonrisas y besos.
Nunca sospeches que tú y yo
no vivimos los mejores versos,
que nadie desprestigie el valor
ni las ganas de alcanzar lo eterno;
pues en esto sé que es amor
lo que devolvía nuestro espejo,
que desde el principio y hasta hoy
nunca hubimos de decir "lo siento".


Samuel Álvarez Conejos

1 de junio de 2013

Palabras para una boda


Dos almas se han acercado
para unirse en este día,
cediendo su soltería,
declarándose su amor.
Han venido a recordarnos
el valor de una promesa,
que el amor todo lo espera
y que en éste no hay temor.
Y qué es amor
sino la abstracta evidencia
de que no estamos vacíos;
la explicación-
la mayor de las certezas-
a que aún sigamos vivos.

Nunca olvidéis, desde ahora,
dar un "te amo" afectivo,
sonreíros sin motivo,
pedir y ofrecer perdón.
Pues son pequeños detalles
los que la vida agradece,
y cada día amanece
esperando a estar con Dios.
Os hará ir
por sendas, sendas de ensueño,
será vuestro pan y vino;
fuerza motriz
que, en los tiempos inciertos,
os guiará al mismo destino.


Samuel Álvarez Conejos

13 de mayo de 2013

Batallas de ayer, batallas de hoy


Cuenta algún que otro viejo que, hace ya algún tiempo,
los jóvenes temían a la resignación,
y sudaban valores y construían sueños
para abatir el cansancio y convivir mejor.
Y hoy -casi consumido- busca con desespero
a algún soñador de esta extraña generación
que, lejos de andar vagando, perdido en deseos,
aún se acuerda de pedir las cosas "por favor";
y añora aquellas canciones, inmortales versos
que le inspiraban a luchar por una razón,
a soñar con horizontes lejanos e inciertos,
a recordar que el porvenir lo sembramos hoy.

Dicen que la juventud actual es negligente,
sin escrúpulos, decencia, justicia o moral;
que el alcohol y los vicios embadurnan su mente,
que no se controla ante el desenfreno sexual.
Y uno llega a cuestionarse dónde hay referentes
que prediquen con el ejemplo y con la verdad,
y que, lejos de buscar los propios intereses,
procuren el bien y den alas para volar.
Juventud loca -la llaman-, llama incandescente;
lo único que le falta es descubrir, quizás,
que las circunstancias no determinan su suerte,
sino la actitud que ante ellas decide tomar.


Samuel Álvarez Conejos
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