5 de junio de 2008

Nada


Hoy me acordé de ti,
como cada día que pasa,
y no me pidas que te olvide
si ya lo intento, pero nada...
Más son las ganas de olvidarte,
de borrarte de mi mente,
hasta de odiarte si es preciso
para nunca más quererte,
porque dejaste mi pobre corazón
en el suelo en mil pedazos,
porque más allá de la ilusión
mi pasión por ti me ha traicionado.
Y fue sin querer, al pasar el tiempo,
que me di cuenta que te amaba,
no quiero creerlo, no puedo entenderlo,
si el día que no te veo siento un vacío adentro.
Y fue mi gran decepción el ver
cómo tu mirada se giraba,
cómo me dejabas a un lado
y seguías mirando, como si nada...
Me duele, me duele en el alma
que haya llegado a tenerte
y que ahora lo que me das es nada.


Samuel Álvarez Conejos

24 de mayo de 2008

Apariencias


Si todo fuera lo que parece
cuando estás al lado mío,
si todo fuera lo que parece
cuando al fin estoy contigo
no sufriría mi corazón
al pensar que no te tengo,
no me dolería en el alma
esta espina que llevo adentro.

Cómo creerte cuando dices "todo"
si al final "todo" y "nada" para mí es lo mismo,
porque aún no aprendí que, de algún modo,
tus palabras me alteran y soy distinto.
No importa qué sea lo que salga de tu boca
para hechizarme de esta manera,
que, sin quererlo, mi mente se equivoca,
piensa que me quieres
y mis sentidos se alborotan;
por tocarte mi piel se desespera,
de no besarte está sedienta mi boca,
no respiro, sin tu perfume a primavera
y es que por verte yo daría lo que fuera,
por escuchar esas palabras locas:
que me quieres, que ardes si me tocas...

Sospecho que algo en mí te necesita
pero no sé por qué, quisiera entenderlo,
que si es tu amor quien de mí se olvida
y ya no me quieres, como ahora siento,
¿por qué oiré tu voz y sentiré otra vez vida?
volveré a creer que me necesitas,
volveré a creer en tu amor, sin tenerlo,
volverás a tenerme en tus brazos, sin merecerlo.


Samuel Álvarez Conejos

21 de mayo de 2008

Te extraño


Decidí no escribirte ninguno más,
decidí borrarte de mi mente,
pero de algún modo inconsciente,
sin que yo quiera quererlo,
te has metido en mis deseos
y habitas en mi pensamiento.
No tengo excusas baratas
para explicar estas palabras,
no tengo razón alguna
para decir que tú aún me amas,
pero he vuelto a ver una foto tuya
y he recordado que te quiero,
mis sentidos se han alterado
y necesito escucharte de nuevo.
Sé que haré mal en llamarte,
sé que en colgar te echaré de menos,
que olvidarás mi voz en dejarte,
pero la tuya me sube hasta el cielo...
Necesito decirte que eres todo,
todo lo que necesito, nada más,
necesito decirte que te amo,
que no reservo amor para nadie más.
Y aunque me digas lo de siempre
cuando me tomas de la mano
y aunque sepa que me mientes
si dices estar a mi lado,
no habrá nada en ese momento
que me pueda llenar más,
nada más me dejará contento,
nada, mientras no dejes de hablar.


Samuel Álvarez Conejos

9 de abril de 2008

Aprendiendo a brillar


Ayer le pregunté a la noche
por qué estaba tan oscura,
por qué lloraban las nubes,
por qué se ocultaba la luna,
por qué había de conformarme
con el brillo de las estrellas
si de día con sólo una
basta para apagar mi pena.
Y me respondió que no había más belleza
que contemplar el firmamento
en el reflejo del mar y su grandeza
y, mientras oyes su silencio,
dedicarle a nuestro amor un poema
y dejar que pase el tiempo.
Y me explicaba que el amor es algo
que no se siente queriendo,
más bien se siente sin querer,
que no consiste en qué pueden darme
sino en qué puedo ofrecer,
que bajo la sombra de un mismo cielo
y después del cálido atardecer
no hay como contemplar las estrellas,
enamoradas del brillo de tu piel.

Pero ¿cómo podría alguien conocerte y no querer estar cerca de ti?
Y ¿cómo podría estar alguien cerca de ti y no brillar?
En aquel día, cuando llegues a mí, brillarás, y yo brillaré junto a ti.


Samuel Álvarez Conejos

1 de enero de 2008

Encuentro inesperado


No hay palabras que conozca
para describir tanta belleza;
tu mirada interesante
-tan intrigante como tus labios-
ha hechizado mi corazón
y mis ojos no ven nada.
Mientras tú estés delante
mi rumbo está perdido,
mi orientación solo se basa
en tu cruce en mi camino.
Mis ojos no soportan no verte
y mi corazón te busca desesperado,
y si el destino rehusa la opción de tenerte
y este encuentro no fue causado,
descartaré este amor -que recordaré siempre-
y seguiré mi camino, en el que te has cruzado.


Samuel Álvarez Conejos

27 de noviembre de 2007

Vencido por tu ausencia


Creo que por fin me di cuenta:
ya no soy nadie para ti.
Esperaba tener otra oportunidad
mas el destino lo quiso así.
Hoy escuché la voz del bien
después de hacer caso a la del mal,
y sigo sin verte a cada rato
sin comprender por qué no estás.

Si otra mirada desvió tus ojos
y ya no hay palabras para mí
lo aceptaré a escondidas mientras lloro
y pensaré en silencio en ti.
Ya no me digas que me quieres,
ya no me digas que vendrás,
hoy me di cuenta de tu ausencia
y sé que ya nunca volverás.

Intenté poner de mi parte
apoyo, ilusión y sinceridad,
y si lo que obtengo a cambio es el rechazo
de este amor, que morirá,
lo olvidaré sin recuperarlo
y el no tenerte me vencerá.


Samuel Álvarez Conejos

26 de noviembre de 2007

Palabras que nunca escucharás


Cuando mis oídos no te oyen
y mi voz no altera tu silencio,
como nubes que ocultan el sol
y oscurecen el más lindo cielo,
recuerdo entonces tu brillante mirada
y aquel rostro de lo más bello;
ya no puedo dejar de verte,
aunque verte sea casi un sueño.

Desde aquella noche de octubre
donde la esperanza vino de nuevo,
donde el amor no quiso esperar
y entró sin pedirlo en el juego,
ya no puedo dormir tranquilo
sin pensar que no te tengo,
sin pensar que quiero verte
y pasar contigo el tiempo.

Sólo espero volver a verte,
volver a verte en el silencio,
y cuando el amor de los dos despierte
y salgan las primeras palabras
las guardaré en mi corazón para siempre,
pues en mi alma quedaste grabada.


Samuel Álvarez Conejos
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